Review “Spiral” (2021). La pregunta que se hacen los fans que aún no la vieron es: ¿funciona como una Saw? ¿Es posible que atrape sin John Kramer? Como reza la famosa frase “la respuesta les sorprenderá”.

Review “Spiral” (2021). Por Santiago Alonso

Hollywood atraviesa hace varios años severas complicaciones para hallar ideas nuevas, por lo que se ve obligada a desempolvar viejas glorias. En la década del 2000 lo hizo a través de remakes y desde el 2010 encontró la forma de contar historias nuevas en el marco de antiguas franquicias. Jurassic World es una “continuación” de Jurassic Park pero no es Jurassic Park. El entrecomillado se debe a que los personajes son otros pero el universo es el mismo y no se desconoce lo ocurrido en los films anteriores. De esta forma se logra coherencia y se quita el peso de tener que ser una sucesora directa, incluso sin necesidad de contar con el elenco original y poder esquivar todas las críticas negativas que pueda llegar a cosechar ante las comparaciones entre unas y otras.

En esa dirección se encuentra “Spiral”, un spin-off de la película de terror más lucrativa de los últimos 15 años: “Saw”. Aquí fue estrenada como “El Juego del Miedo”. Como ya se ha escrito todo sobre esta saga, indagaremos directamente en este nuevo concepto.

“Spiral” está producida y protagonizada por Chris Rock, un humorista fanático de la saga que logró un combo curioso: que su película sea tres cosas a la vez.

En esta película Rock se pone en la piel de Ezequiel “Zeke” Banks, un policía que desconfía de todos sus compañeros en la estación y prefiere trabajar solo. Vive a la sombra de su padre, un hombre de la fuerza ya retirado que constituye una leyenda en si misma. Una serie de asesinatos se producen en la ciudad y de inmediato se llega a la conclusión más obvia del largometraje: hay un imitador de John Kramer matando oficiales de la ley. Por o tanto, será tarea de Banks hallar al culpable.

Esta se trata de la película número 9 del estudio Twisted Films. Sin embargo, desde el nombre ya advierten otra cosa evidente: lleva el nombre secundario de la saga original pero el título principal es otro. Por eso los posters, promos dicen “Spiral: from the book of Saw” (dicho sea de paso ¿Qué es “The Book of Saw”? Parece una fábula para chicos onda El Libro de la Selva y es imposible no imaginar al actor Tobin Bell vestido de abuela contando cómo su personaje mutilaba gente de forma indirecta). En Latinoamerica el título completo es “Spiral: El Juego del Miedo continúa”.

Spiral es y no es “El Juego del Miedo” y la apuesta fue inteligente: se reemplazó a la icónica marioneta Billy por un muñequito de un cerdo y la voz del serial killer que aparece en las grabaciones previas a los “juegos” es diferente. Aquí no hay tonos sombríos como con el querido John sino una voz alterada de forma digital, algo que a priori puede parecer gracioso.

Lo inteligente del film es , en primera instancia, justamente eso: plantear la base y relatar algo novedoso con otros personajes y apenas algunas menciones a Jigsaw para relacionar esta producción con las anteriores. Contradictoriamente lograron crear algo nuevo partiendo de una saga que ya no daba para mucho más considerando que el cierre definitivo en lo argumental se produjo en el 2010 con la sexta parte.

Chris Rock logra tres cosas: contar un film policial parecido a Seven de David Fincher, dejar de ser sólo un actor cómico y contar algo original sin perder la esencia: es una película de El Juego del Miedo que está en clara sintonía con las partes 4 y 5, donde se hace especial hincapié en la investigación del FBI para encontrar a Kramer.

Otro aspecto fundamental para que esto termine funcionando es el retorno de Darren Lynn Bousman para dirigir la cinta. Este nombre es clave ya que realizó la misma labor para Saw 3 y Saw 4. También fue el ideólogo de los conceptos principales de Saw 2, cuya idea original era un film llamado The Desperate, del propio Bousman que fue rebotado con su proyecto en los diferentes estudios que argumentaban que su idea era demasiado violenta.

Este aire fresco se nota especialmente tras el desgaste de “Jigsaw” estrenada en 2017, que es un capítulo extra con algunas situaciones interesantes sobre el final y la ampliación del marco argumental detrás de esa mente tan retorcida como inteligente de Kramer. Uno de los problemas de “Jigsaw” es que las víctimas de los juegos hace rato que no despertaban ningún tipo de interés y eran una excusa para mostrar escenas sangrientas. Aún así las Saw logan ser un éxito de taquilla, para algunos una película esperada y para otros un placer culposo, o quizás todo eso junto. Los criticos las odian y el público (que espera de esto entretenimiento vacuo y no un film de Ingmar Bergman) acompaña.

El mayor atractivo de la saga de Saw no era el exceso de hemoglobina en la pantalla sino la historia de fondo, algo que se desvirtuó especialmente en Saw 7 y Jigsaw y que afortunadamente volvió con creces en Spiral. Aquí hubo un esfuerzo por contar algo más y no caer en el torture porn como único eje para cortar boletos. Quizás pueda criticarse algún exceso de histrionismo del protagonista, pero no es algo central frente al conjunto.

En materia de violencia, también bajaron varios cambios y aún así se pudo contar algo atrapante, todo un logro si se considera el obvio desgaste de una franquicia que pudo reconvertirse. Parecerá reiterativo, pero los ejemplos ilustran: Cobra Kai no es Karate KidJurassic World no es Jurassic Park y Spiral no es Saw, pero se parece bastante a sus épocas de gloria.

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